¿Huelga o paro ? Maestros privatizando la educación 

Actualmente, es muy triste ver como los maestros y maestras han sido engañados con la ilusión de un aumento salarial.

En 1930 Gandhi realizó una huelga masiva y pacífica llamada la Marcha de la Sal para exigir el derecho de los hindúes a producir Sal.  En 1955, Martin Luther King Jr., realiza una protesta para eliminar el racismo que existía en Estados Unidos durante esa época, en dicha protesta los afroamericanos dejaron de utilizar el servicio de transporte público durante más de un año.  En Guatemala, durante la época del Conflicto Armado, muchos sindicatos de empleados de empresas de la iniciativa privada llamaron a diferentes huelgas para exigir los derechos de los trabajadores y trabajadoras.  En estos tres casos y en muchos otros, el logro se consigue al afectar directamente a los empresarios, opresores y corruptos que denigran a la clase trabajadora. En el caso de Gandhi si todos tenían derecho a producir sal, los empresarios que se enriquecían a costa de la explotación perdían sus ganancias.  Por su parte en la huelga promovida por Luther King, los corruptos y racistas gobernantes dejaron de percibir las ganancias que les generaban los afrodescendientes al usar sus buses y por último en Guatemala, los trabajadores y trabajadoras que entendían la lucha de clases y la diferencia  entre una huelga que reivindica derechos de la clase trabajadora y un paro que únicamente beneficia al patrono, hacían temblar a los empresarios que sufrían pérdidas económicas sin la fuerza de trabajo de los sindicalistas.

Actualmente, es muy triste ver como los maestros y maestras han sido engañados con la ilusión de un aumento salarial. Definitivamente, la idea de recibir beneficios económicos es muy atractiva para cualquier persona lo que facilita que vean únicamente  el interés de su nariz dejando a un lado que el paro (no huelga por su carácter patronal) que realizan en ningún momento está dañando a los corruptos ni a los opresores ya que en primer lugar estos no tienen a sus hijos en Escuelas del sector Público ni tampoco perciben ningún beneficio económico al mantener las  escuelas abiertas, por lo tanto, los únicos afectados son los niños y niñas más necesitados de educación que no tienen la capacidad económica para pagar educación privada. Esto a su vez es un modo planificado desde los mismos empresarios para privatizar la educación ya que los padres de familia cansados de tener paros todos los años prefieren inscribir a sus hijos en entidades privadas o por cooperativa dejando a las escuelas cada vez más vacías, lo que tarde o temprano repercutirá en la disminución del personal contratado, es decir los mismos maestros que hoy piensan que están defendiendo sus derechos.  Además, es más beneficioso para ellos tener instituciones educativas privadas que si les generen una ganancia y no un servicio público que solo beneficia a la clase proletaria.

No nos cabe la menor duda que recibir un bono o un aumento es el gancho perfecto ya que todos en este país necesitamos dinero extra, pero en realidad ¿estamos analizando a profundidad el costo- beneficio de este aumento?  Los maestros y maestras que están en paro, no están solicitando una reforma fiscal, ni tampoco un cambio en la estructura económica de este país, sino únicamente un aumento salarial, por lo que ese aumento se obtendrá a través de bonos y prestamos, esto significa que luego hay que pagar la deuda que se obtuvo para pagar esos bonos, deuda que no pagarán únicamente los maestros que recibieron estos beneficios sino que será pagada por toda la clase trabajadora, por medio de  incremento en los costos de la vida,  la canasta básica, y la carga tributaria, en otras palabras están creando inflación y al final de cuentas aún con su aumento, no tendrán un impacto real en su economía porque seguirán obteniendo los mismos productos a mayor precio. El discurso de que los maestros y maestras con conciencia de clase que no han apoyado el paro devuelvan los aumentos o bonos no es para nada válido si se toma en cuenta que gracias a estos aumentos la inflación crecerá y endeudará hasta las generaciones que aún no nacen.

Los maestros y maestras siguen siendo engañados con la esperanza de un aumento y un pacto colectivo, sin darse cuenta que su dirigente los moviliza a conveniencia del gobierno de turno, como la semana pasada cuando el presidente Jimmy Morales realizó la elección de la Fiscal General mientras los medios utilizaban como cortina de humo al magisterio, o el día de hoy con la reforma al financiamiento electoral ilícito; y no podemos borrar de la memoria el día en el que se definía si se le quitaba la inmunidad a Otto Pérez Molina y tanto el sindicato patronal de maestros como el de salud obstaculizó la entrada al Congreso de la junta que decidiría el futuro del ex presidente.  Una de las preguntas que todos se deben hacer es por qué el dichoso Pacto Colectivo se ha mantenido en secreto, ya que es muy improbable que, si realmente es para defender el derecho a la educación y al trabajo se mantenga bajo tanto hermetismo, pareciera que cuando salga a luz pública ya no sea posible recuperar derechos para los niños y trabajadores. 

Es estrictamente necesario que, para poder desarrollar este país por medio del derecho a la educación, las y los maestros puedan ver más allá de un “beneficio” que lejos de ayudarles va en detrimento de ellos mismos y del resto de la clase trabajadora e inicien por buscar soluciones de fondo para todas y todos y esto únicamente se logrará si pueden contestar preguntas como ¿Cómo Afectan a los empresarios en su paro de labores?

¿Qué pasa con los miles de niños y niñas sin el derecho a la Educación?

¿Qué pasará con las escuelas y por lo consiguiente maestros que tengan cada vez menos alumnos?

Por Alicia Rebeca Guerrero

Alicia Rebeca Guerrero

Tiene estudios en Psicología, fue representante estudiantil ante la Comisión de Evaluación Docente en la Escuela de Ciencias Psicológicas, comprometida con las luchas sociales, trabajando por la Organización Comunitaria, su trabajo en el campo social se refleja en sus aportes al Movimiento estudiantil en los procesos políticos de la Universidad de San Carlos.

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